jueves, 12 de octubre de 2017

Los cerdos y la hipocresía de Hollywood

A estas alturas todo el mundo estará al tanto de quién es Harvey Weinstein y del escándalo que protagoniza. Por si alguien no lo tuviese claro, os pongo en antecedentes. Este señor de apellido (y origen) judío fundó, junto a su hermano Bob, la compañía de cine Miramax. Nació como una distribuidora de cine independiente, pero en 1989 comenzó a producir películas. Su primer gran éxito fue un documental que, casualmente, vi por segunda vez hace un par de semanas: The Thin Blue Line. Se trata de la disección de un crimen real a través de testimonios y reconstrucciones. Tal fue su importancia en el momento de su lanzamiento, que consiguió que se reabriese el caso. Podríamos considerar que The Thin Blue Line es padre de la maravillosa trilogía Paradise lost o la más actual Making a murderer de Netflix. Aprovecho para recomendar los tres títulos, e incluso sugeriría verlos en ese orden.


En 1993 la todopoderosa Disney compra Miramax por 60 millones de dólares. Los Weinstein siguen capitaneando el navío hasta el 2005, y en ese tiempo dan a luz películas de tanto calado entre el público cinéfilo como Pulp Fiction, El paciente inglés o El indomable Will Hunting. Ese año dejan Disney para formar su propia productora: The Weinstein Company.

Harvey Weinstein era uno de los hombres más poderosos de Hollywood. Sus películas aúnan más de 80 premios Óscar y alrededor de 350 nominaciones. Muchos coinciden en destacar su brillantez y buen olfato, que están fuera de toda duda, y no era raro escuchar su nombre en los discursos de agradecimiento de los actores galardonados en los principales certámenes, como en el de la reivindicativa y feminista Meryl Streep en los Globos de Oro de 2012.

Hace unos días salió a la luz que Harvey es un "gánster sexual" (así lo definió el director Paul Schrader en un post de Facebook que posteriormente borraría). En un lenguaje más llano y entendible por todos, el mayor de los Weinstein es un cerdo que se aprovechaba de su posición privilegiada para abusar sexualmente de jóvenes actrices a las que a cambio prometía papeles en sus películas. Entre sus víctimas están Angelina Jolie y Gwyneth Paltrow (quienes a pesar de su estatus, sorprendentemente no se habían pronunciado hasta ahora), Rose McGowan (que muchos recordarán por su papel en la serie Embrujadas), Ashley Judd (Frida) y Cara Delevigne (Escuadrón Suicida). Por dar una pincelada veloz acerca del aspecto más morboso del asunto, un modus operandi que se repetía en los asaltos sexuales de Weinstein era el encontrarse con las víctimas en la habitación de un hotel (imagino que con la excusa de cerrar flecos acerca de los papeles que interpretarían en tal o cual película), aparecer desnudo y pedir un masaje. Como ayuda para los escépticos (posición especialmente loable y de agradecer si uno es periodista o simplemente le preocupa conocer la verdad del asunto) la modelo Ambra Battilana, que sufrió las embestidas del productor, logró grabar uno de esos momentos:


¿Qué asco de tío, eh? Todo lo escrito arriba ya lo conocerá el que esté mínimamente informado del caso. Y poco más hay que decir acerca de él. Según parece, la carrera de este sinvergüenza está rota, así como su matrimonio con la bellísima Georgina Chapman. Y del estado de su reputación podemos hacernos una idea. Todo gracias a la valentía de la primera mujer que denunció algo que Weinstein hizo impunemente durante décadas. Y ojo, ahora está él en el ojo del huracán, pero dudo mucho que sea el único baboso aprovechado del mundillo cinematográfico (y a saber qué se cuece en el de la moda).

Pero lo que a mí más me llama la atención de todo este caso es la hipocresía hollywoodiense. Hoy mismo, Ryan Gosling publicaba un mini comunicado en Twitter condenando los hechos. Entonces, ¿tenemos que creer que existen actores en la meca del cine que no conocían las malas prácticas del productor? ¿No habían oído rumores? ¿Ni una sola de las incontables víctimas (cada día se conoce una nueva) comentó nada al respecto a sus compañeras y compañeros de profesión? ¿Hemos de creer que la gran amiga de Weinstein, Meryl Streep, tampoco sabía nada? ¿Eva Mendes, pareja de Ryan Gosling, nunca escuchó algo acerca de los peligros para las actrices de un encuentro íntimo con Weinstein? Y si lo escuchó, ¿nunca le comentó nada a su chico al respecto?. El cineasta Paul Schrader (el del post borrado de Facebook que menciono más arriba) escribía: "¡Por supuesto que sabía que Weinstein era un gánster sexual! Como lo sabía todo aquel que se cruzó en su camino". No me digáis que no cuesta creerse el estupor de Meryl Streep...

¿Acaso tampoco conocía la actriz los pecados de Roman Polanski? El director francés no pisa suelo estadounidense desde finales de los 70, cuando fue condenado por abusar sexualmente de una niña de 13 años a la que previamente había invitado a champán, drogado y fotografiado en topless. Nada de esto fue óbice para que una arrobada Meryl Streep estallase de júbilo cuando la Academia otorgó el Óscar al cineasta por El Pianista en 2003. Por cierto, que Polanski está siendo de nuevo investigado por un caso similar (una niña de 15 años en 1972).

¿Más? Dylan Farrow, hija adoptiva de Woody Allen, al que he de admitir que pocas películas le tolero, denunció en una carta cómo su padrastro abusó de ella cuando sólo tenía 7 años. En este caso hay que aclarar que nada ha podido ser probado y que incluso el hijo biológico de Allen y Mia Farrow, Moses, defiende a su padre.


Otro escándalo en la industria fue el protagonizado por Casey Affleck, aunque es importante destacar que aquí hablamos de acoso sexual (que algunos, especialmente en Twitter, confundían con abuso). Según Amanda White y Magdalena Gorka, productora y directora de fotografía de 'I'm still here', documental que dirigía el menor de los Affleck, el ganador del Óscar por Manchester frente al mar las acosó sexualmente en repetidas ocasiones y las maltrató abusando de su poder. Aunque ambas lo demandaron y solicitaron 2 millones de dólares, finalmente las partes llegaron a un acuerdo para evitar el juicio.

Precisamente, el hermano mayor de Casey, Ben Affleck, acaba de ser señalado por Rose McGowan como encubridor de las malas artes de Harvey Weinstein. Por si esto fuera poco, a esta batalla entre los actores celebrada en Twitter (¿dónde si no?) se sumó Hillarie Burton, quien recordó que Ben la "manoseó"durante el programa TRL. Tela marinera.

En fin... ¿Realmente nos tenemos que creer que hay alguien sorprendido en Hollywood con lo que ha pasado con Weinstein? ¿Sinceramente alguien cree que no hay decenas de Weinstein por ahí haciendo de las suyas y que nadie sabe nada al respecto? Hollywood, la meca del cine... y de la hipocresía.

Ah, por cierto, un detalle inquietante: Harvey Weinstein es el padrino de Penélope Cruz en Hollywood.



jueves, 21 de septiembre de 2017

Día Mundial del Alzheimer

Hoy es el #DíaMundialDelAlzheimer. Precisamente en el último episodio de mi podcast, hablé con el físico Jorge Mira de una de sus investigaciones: el cerebro de una persona bilingüe tarda 4 años más en desarrollar alzheimer que el de una persona monolingüe. La conclusión es que, como a los músculos, al cerebro también hay que mantenerlo entrenado para que no se atrofie. En una sociedad en la que parece que la imagen se ha impuesto al intelecto, no está de más que tengamos presente esto. Un coche descuidado por fuera funcionará mal, pero un coche descuidado por dentro es probable que ni arranque.




lunes, 24 de julio de 2017

Guía para dormir como Dios manda


¿No duermes bien? Yo tampoco.

Si bien últimamente la cosa se ha calmado, desde finales del año pasado hasta mediados de este no he tenido una noche buena (de dormir, se entiende). En mi caso, no tenía ningún problema a la hora de conciliar el sueño. Mi calvario consistía en despertarme cuatro o cinco veces a lo largo de la noche, frecuentemente entre fuertes palpitaciones y en un estado de alerta más propio de un militar en zona de guerra que del juntaletras que soy. La consecuencia, aparte de la propia inquietud y preocupación originada por el no dormir, era levantarme al día siguiente como si acabase de correr una maratón. Tanto en lo físico como en lo anímico, pagué las consecuencias de tan penosa situación. Las ojeras, el cansancio y el desánimo se aferraban a mí cual koala a una rama. 

Para saber algo más al respecto de lo que estaba pasando, me sometí a una polisomnografía (un estudio del sueño) en el Hospital San Rafael de A Coruña. Aunque afortunadamente se descartaron apneas y otras patologías relacionadas con los problemas para dormir, sí se confirmó que padecía insomnio y que me estaba pasando factura. Es importante el haber corroborado esto, sobre todo para aquellos con los que hablas del tema y te responden: "¡Y yo también me despierto de noche! ¡Todo el mundo!". En efecto, hay gente que por la noche se despierta pero aún así tiene un descanso de calidad que no afecta a su rendimiento, ni físico, ni anímico. Por desgracia, no era mi caso.

Como siempre que algo me acongoja, no me bastó con preguntar o consultar a especialistas sin más (cosa que hice, claro). Inicié mi propia investigación al respecto y, dado que sé que se trata de un problema preocupantemente común a día de hoy, he pensado que estaría bien compartir mis conclusiones con vosotros por si puede resultar de ayuda para alguien.

Es importante tener en cuenta que, a pesar de lo que podría creerse a priori, despertarse varias veces a lo largo de la noche es más perjudicial para el estado de ánimo que dormir poco. Así lo confirma un estudio desarrollado por el Hospital universitario Johns Hopkins en Baltimore, Maryland. Para la investigación, estudiaron a 62 hombres y mujeres sanos a los que sometieron a tres situaciones experimentales: tres noches consecutivas de despertares forzados, con retrasos a la hora de dormir o con sueño ininterrumpido. El grupo cuyo sueño se interrumpía registró una reducción del 32% en el estado de ánimo positivo, mientras que el grupo al que se le retrasó la hora de acostarse obtuvo un descenso del 12% en comparación con el primer día. Conclusión: no minusvaloréis el problema que pueden suponer esos despertares si se prolongan en el tiempo.

¿Cuáles son las posibles causas de los trastornos del sueño? El abanico es amplio. Las causas más comunes son de orden psicológico: ansiedad, estrés... (mi caso, dicho sea de paso). Pero por otro lado, también pueden ser el efecto secundario de alguna medicación (sedantes, antihistamínicos, antidepresivos...) o pueden deberse a bruxismo (que aunque guarda relación con el ánimo, no deja de ser un problema físico), el síndrome de piernas inquietas (que puede estar causada por anemia ferropénica, diabetes, etc) o al hipertiroidismo.

En cuanto a las soluciones y formas de mejorar la calidad del sueño, la Dra. Marta del Villar, psicóloga de la Unidad de Sueño del Hospital San Rafael, me facilitó unas pautas de higiene del sueño. Como soy un desastre, he perdido la lista pero he encontrado estos puntos que son prácticamente los mismos:

1. No tomar sustancias excitantes como café, té, alcohol, tabaco, etc., especialmente durante la tarde o al final del día. 
2. Tomar una cena ligera y esperar una o dos horas para acostarse. No irse a la cama con sensación de hambre. Se puede tomar un vaso de leche caliente (sin chocolate) o una infusión (sin teína) para favorecer la relajación antes de ir a dormir. 
3. Realizar ejercicio físico pero evitar hacerlo a última hora del día, ya que activa el organismo. 
4. Evitar siestas prolongadas (no más de 20-30 minutos) y nunca por la tardenoche. 
5. Si se está tomando medicación hay que tener en cuenta que algunos medicamentos pueden producir insomnio. 
6. Mantener horarios de sueño regulares, acostándose y levantándose siempre a la misma hora. Si no se consigue conciliar el sueño en unos 15 minutos salir de la cama y relajarse en otro lugar para volver a la cama cuando aparezca el sueño. 
7. Evitar la exposición a luz brillante a última hora de la tarde y por la noche si existen problemas para conciliar el sueño. 
8. No realizar en la cama tareas que impliquen actividad mental (leer, ver tv, usar ordenador, etc.). 
9. Es imprescindible mantener un ambiente adecuado que favorezca y ayude a mantener el sueño. Se debe procurar tener una temperatura adecuada, evitar ruidos, usar colores relajantes, una cama confortable etc. Evitar los ambientes no familiares o no habituales a la hora de dormir. 
10. Si es necesario se puede realizar un ritual antes de acostarse que incluya conductas relajantes como escuchar música tranquila, lavarse los dientes, una ducha templada, etc. 

Si bien hay medicación que puede inducir el sueño, no es nada recomendable. A mí la doxilamina (Dormidina), por ejemplo, me deja KO. Sí, en efecto, duermo como un tronco. Pero al día siguiente me levanto como si necesitase otras ocho horas más de descanso. Otro atajo farmacéutico común son los ansiolíticos, pero entrañan dos riesgos importantes que hay que conocer: por un lado, producen tolerancia (hoy te llega con un comprimido, pero en un par de semanas necesitarás uno y medio, y después dos), por otro, producen dependencia (ya no podrás dormir sin ellos).

Afortunadamente existen alternativas naturales, y de ello hablé con el farmacéutico y nutricionista Sergio Espinar en el episodio 4 de mi podcast Lo que tú digas. Quizá los más populares sean los suplementos de melatonina, una hormona producida por la glándula pineal que regula nuestros ciclos de sueño. El uso recomendado es de entre 3 y 5 mg tomados alrededor de una hora antes de dormir. La efectividad del tratamiento con melatonina queda patente en este estudio, este o este. Sergio habla también de suplementarse con magnesio a fin de mejorar la calidad de nuestro sueño, con 500 miligramos concretamente. En este estudio se habla acerca de sus posibles efectos positivos. Por último, el nutricionista menciona la ashwagandha. Aunque lo que hace este suplemento no es mejorar directamente la calidad del sueño, sino reducir los niveles de estrés y ansiedad, facilitando la relajación y un buen descanso. Este efecto se demostró en diversos estudios como este, este y este.

El más fácil todavía: mi amigo Fran Izuzquiza, por su parte, me habló de su experiencia con la tila. Me asegura que se toma una infusión antes de irse a la cama, y duerme como un bebé. Yo me temo que soy inmune a sus efectos.  ¡Ah! Arnold Schwarzenegger (que aparte de actor de éxito y ex gobernador de California, es un verdadero sabio) recomienda también el sexo. Así que un buen momento para ponerse cariñoso es justo antes de despedir el día.

¿Tenéis algún otro remedio? Soy todo ojos. Espero que esta guía ayude a alguien y que después de leerme los insomnes os sintáis más comprendidos.