miércoles, 13 de julio de 2016

Estoy con él

En la batalla entre un torero y un toro, sólo uno de los dos no quiere pelea. Sólo uno no entiende qué es lo que está pasando en la arena y lucha desesperadamente por defenderse y seguir con vida. El mismo que la mayor parte de las veces cae muerto, envuelto en el manto de su propia sangre, entre los vítores y la algarabía de cientos de personas. En cualquier contienda, mi corazón siempre estará con el débil.






lunes, 27 de junio de 2016

William Turner

Muy a mi pesar, soy lego en arte y mis conocimientos pictóricos se circunscriben a la cultura popular: Van Gogh, Picasso, Velázquez y poco más. Lo justo y necesario para participar dignamente en una partida de Trivial Pursuit. Pero acabo de descubrir a William Turner y sus tormentas y me he enamorado. Asumo que alguien que sepa del tema pueda sacarme los colores diciendo que no son para tanto, o directamente que sus cuadros son más bien ramplones... No tengo ni idea, para qué engañarnos. Pero a mí me ha arrobado completamente.





sábado, 25 de junio de 2016

¿Vosotros podéis?


¿Vosotros sois capaces de disociar arte y artista? ¿A la persona y su obra? Yo ya no sé si podré sentir lo mismo cuando escuche 'They don't really care about us', 'Smooth criminal' o 'Black or white'. Me pregunto si, cuando repase sus vídeos, volverá a epatarme el moonwalk y otros juegos de pies y giros impensables; o si, por el contrario, la losa de sus atrocidades fuera de los escenarios será demasiado pesada para mi espalda. Hoy se cumplen 7 años de su despedida sin previo aviso.

El pasado jueves conocíamos horrorizados la historia del vídeo de un registro policial llevado a cabo en el rancho Neverland de Michael Jackson, en 2003. Allí, guardado bajo tres llaves, descansaba un armario que, como la caja de Pandora griega, escondía todo tipo de horrores en su interior. Fotografías y vídeos con los contenidos más sórdidos y execrables, delatores de una mente enferma hasta la psicopatía, que no seré yo quien detalle aquí.

Era 'vox populi' que algo no iba bien. Algo pasaba con aquellos niños a los que silenció desprendiéndose de la colosal cantidad de 200 millones de dólares (176 millones de euros). Algunos nos aferrábamos a la teoría, hoy proscrita, de un síndrome de Peter Pan en grado sumo que le empujaba a pasar tiempo con críos como subterfugio para una infancia perdida entre jornadas de trabajo inhumanas y extenuantes, y un padre protervo y abyecto que tenía el cinturón más en la mano que en la cintura. Creíamos que lo de Michael era simplemente por jugar, por volver a ser un niño durante unas horas y robarle al tiempo aquello que otros le habían robado antes a él. Que todo lo que iba más allá, lujurias y lascivias, era falso. Que, simplemente, su mente maltrecha sólo le permitía sentirse entendido y trabar verdadera amistad con niños... Pero esta última revelación ha terminado por desasirnos del clavo ardiendo a sus admiradores y revelarnos la descarnada realidad: Michael Jackson era un monstruo. Punto.

Y fue al saber esto, cuando esas dudas me asaltaron: ¿Puedo seguir admirando lo que hacía? ¿Puedo disfrutar con su música? En mayor o menor medida, muchos de los más apreciados artistas han cometido actos que les harían merecedores de arrastrar la cruz hasta el Gólgota: Woody Allen, Roman Polanski, Lewis Carroll, R. Kelly, Bill Cosby... En todos estos casos, salvo en el del humorista afroamericano porque todavía está 'candente', veo que la gente o desconoce los hechos o sí es capaz de pasar página.

Pero yo... ¿Podré volver a sonreír al ver esta foto?





domingo, 12 de junio de 2016

Vade retro

Siento un fervor reverencial por el suplemento XL Semanal (antes El Semanal, sin tallajes). No concibo un domingo sin perderme entre sus páginas; sin las peroratas del barroco de Prada, las diatribas del belicoso Pérez-Reverte o el rincón hedonista de Herrera. Necesito cerrar la semana con sus reportajes de investigación y sus entrevistas. ¡Si hasta devoro sus disecciones de obras pictóricas! ¡Yo, que no tengo ni pajolera idea de arte! Pero hoy... Hoy me ha fallado un poco. Ha caído en lo fácil, lo barato y lo zafio. Ese artículo, ese paradigma del periodismo casposo y peluqueril, que me saca de mis casillas: el celebérrimo 'las novias buenorras de los futbolistas'. Me ha turbado (y perturbado) encontrarme con esto al abrir mi publicación favorita, he estado al borde de la lagrimilla. 

Tú no, XL Semanal, tú también no... Por todas las alegrías que me has dado en estos años, haré la vista gorda. Pero que no se vuelva a repetir.